lunes, 7 de enero de 2008

Hannah Arendt ¿QUÉ ES LA POLÍTICA? (Was ist Politik? Publicado en 1993)


Hannah Arendt (Linden, Hanover, Alemania, 14 de octubre de 1906 – Nueva York, Estados Unidos, 4 de diciembre de 1975), es considerada teórica política de nuestra contemporaneidad. Es sus trabajos, Arendt trata sobre la naturaleza del poder, y temas como la política, la autoridad y el totalitarismo en general y sobre la Shoah. Sus finos análisis sobre la sociedad que la rodeaba la encumbran como una de las más grandes pensadores de todos los tiempos.

Un reseña de su obra: ¿Qué es la política?

Ocurre algo especial con el libro ¿Qué es la política? de Hannah Arendt: es fragmentado. Si bien todo libro se divide en capítulos o algunos empiezan y terminan de un solo trancazo, la peculiaridad de este libro estriba en sus ideas puras. Razón de esto fue la imposibilidad de la autora de publicarlo compatible a su proyecto Introducción a la Política. El atraso, sus compromisos con organizaciones, los continuos discursos y homenajes dejaron el proyecto en una fase casi terminada.
No está incompleto, da miedo mejor, que sus ideas y hasta sus correcciones estén referenciadas en sus notas de pie de página.

Igual el libro está separado con varios títulos que otorgan una explicación ejemplar de la política: ¿Qué es la política?, ¿tiene la política algún sentido? y asuntos sobre la guerra, la aniquilación y un abordaje magistral de la historia griega y romana. Estos temas son manejados grosso modo en esta compilación de manuscritos.

Arendt dice que la pluralidad es la condición para que los hombres vivan la política. Precisamente es la pluralidad la que conduce a los hombres a estar juntos, la política trata los cuerpos políticos, siendo ellos finalmente los que conducen a la organización. El hombre comienza a ser político, dice, cuando está entre hombres, cuando se establece como relación. Esta condición de ubicarse ‘entre’ conduce a la acción.

El ejercicio sobre la definición y el sentido de la política se enfrenta a los prejuicios. Los prejuicios contra la política es una mancha que condiciona el conocimiento y comprensión de la política. El prejuicio, dice, “es producto de ‘un decir’, de ‘un se opina’, de una experiencia generalizada. Ocultan un pedazo del pasado”. Una interpretación sobre ese ocultamiento de las reminiscencias históricas, sustenta de algún modo el ensañamiento de Arendt con la polis de Grecia. En la polis, relata, la política buscaba la libertad. La explicación arendtiana en la polis como muralla donde hombres participaban asiduamente en las deliberaciones públicas, es la muestra de la vida política libertaria.


La inspiración de los desarrollos de la política griega nos lleva a la parte más interesante de esta obra, si se quiere. Me refiero al objetivo de responder a la pregunta de que si la política tiene aún algún sentido. Subrayo el adverbio de tiempo ‘aún’, pues la respuesta se fundamenta en el Mundo Moderno[1]. Antes de referirse a esa pregunta, ella destaca el objetivo principal de la política: la subsistencia de la vida, de la humanidad. No obstante, dando vuelta a la realidad examina el prejuicio de la política referido a la violencia y la era nuclear. Dicho en otras palabras, de qué sirve pensar que el sentido de la política es la libertad y la conservación de la vida, si el mundo entero se arma y vive en permanente caos. Sobre el particular Arendt sostiene que “si es verdad que la política es algo necesario para la subsistencia de la humanidad, entonces ha empezado de hecho a auto-liquidarse, ya que su sentido se ha vuelto bruscamente falta de sentido”. Esta pregunta es el fundamento para empezar a reflexionar sobre la política.

El segundo núcleo temático de Arendt, se refiere a la guerra. Atiende a las definiciones de Clausewitz sobre la guerra: “es una continuación de la política con otros medios”. Aquí, el tono es parecido a la profesora de ciencias políticas, estableciendo con exactitud y con otra visión las definiciones de guerra, violencia, en el marco de los parámetros políticos maquiavélicos de medios-fines.
Arendt aclara que si bien la guerra es la extensión de la política con otros medios, éstos medios no son políticos per se. La guerra utiliza la violencia como instrumento. Recuerda que “una de las características principales de la acción violenta es que necesita de medios materiales e incorpora al contacto entre los hombres instrumentos que sirven para coaccionar o matar”. Insisto que estas definiciones están relacionadas con los reductos académicos de su ensayo Sobre la Violencia incluido en su libro La crisis de la república.


Todos estos elementos que se suscitan en el ejercicio de la política y su marco de medio y fines lleva a Arendt a distinguir entre lo que significa fin, meta y sentido. Escuchemos a Arendt: “El sentido de una cosa, a diferencia del fin, está siempre encerrado en ella misma y el sentido de una actividad sólo puede mantenerse mientras dure esa actividad. […] Con el fin de algo ocurre precisamente lo contrario; sólo hace su aparición en la realidad cuando la actividad que la creó ha llegado a su término […] Finalmente, las metas a que nos orientamos, establecen los criterio a los que debe juzgarse todo lo que se hace; sobrepasan o trascienden el acto en el mismo sentido en que toda medida trasciende aquello que tiene que medir”.
Haciendo conclusiones, esta premisa quedaría:

Metas: líneas de orientación, directrices.

Medios: violencia: guerra, revoluciones.

Sentido: libertad.

Fines: defensa o dominio.

Finalmente, explicados estos conceptos en el entendido de que sean compatibles con la real intención de su autora, hay que cerrar con los motivos por los cuales la política es prejuiciosa: “Puesto que nuestras experiencias con la política se han dado sobre todo en el campo de la violencia, nos parece natural entender la acción política según las categorías del coaccionar y ser coaccionado, del dominar y ser dominado, pues ellas se hace patente el auténtico sentido de todo acto violento”.

El carácter fragmentario de ¿Qué es la política? no me permite establecer una conclusión a todas luces. Esto no nos exime ni excusa para indicar que en esta obra de Arendt prima la historia griega como apología par excellence de la política, sus valores y los medios y fines que implica. Pero en la Antigüedad esto era diferente. Las concepciones de guerra, de política interior y exterior fueron interpretadas en Grecia, por lo menos en otro sentido, pero este no es el momento para explicarlo. Sólo deseamos destacar la idea política griega y su influencia en el pensamiento occidental.
La guerra, las revoluciones y las inminentes guerras atómicas y la violencia en general le restan sentido a la política. La beligerancia y la pugna, naturales de las relaciones, sean humanas o interestatales, convierten a la política en un prejuicio.


[1] ‹‹La Edad Moderna no es lo mismo que el Mundo Moderno. Científicamente la Edad Moderna, que comenzó en el siglo XVIII, terminó al comienzo del XX; políticamente el Mundo Moderno en el que hoy día vivimos nació con las primeras explosiones atómicas››. Arendt establece esta distinción en el prólogo a La Condición Humana.








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